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martes, 26 de junio de 2012

Vuestro señor saluda

El señor del Nido un día fue feliz, 
pero esos días fueron un desliz.
Por eso yo os escribo esto hoy,
pues un saluten de mi pene os doy.
Robert Arryn un día lejano fui,
pero de pronto cansome y huí.
Escribo estos versos por dar uso, 
ya que este blog un día brillo cual luso.
En realidad los lusos no brillan,
pero era la mejor rima, ¡están que trinan!
Un besote de mis partes hambrientas tenéis,
haber cuantos pechos en mi pene sostenéis.
Con estos versos yo aquí ya me despido,
espero que a todos os vaya bien,
de aquí yo me doy el piro.
Pero no sin antes deciros;
"lamedme bien el pito" =D


jueves, 12 de enero de 2012

Nido de Buitres; historia de un desfloramiento

Escribe estas palabras Robert Arryn señor del Nido de Águilas y Defensor del Valle por derecho de nacimiento pues hace tan solo unos días protagonicé una de mis múltiples fechorías. Disgustose en demasía mi joven concubina Alex Libros, pues una inesperada visita asolo el inexpugnable Nido. Las gentes inundaban todo el esplendor de mi gran casa noble, eso sí, no lo empequeñecían, sino que engrandecían a esas pobres e ilustres personas. Visita por cortesía de la noble casa Tyrell contando con 10 filas de hombres de a 100 cada par. Nada que mi noble Nido tenga que envidiar.

Fuese a donde fuese las reverencias y cumplidos bañaban mis oídos. Los jóvenes caballeros aspiraban a ser como yo o a disfrutar del placer de mi compañía cuanto podían. En cambio, las doncellas (y las no tan doncellas) arrodilladas se quedaban cuando mis pasos oían dar y con los brazos abiertos ansiaban mi cara en sus pechos frotar. No por ello yo me dejaba querer, pues por puta o por pesada al vacío algunas cayeron con sumo placer.

Mi señora madre a los Tyrell nada tenía que envidiar, razón que acontecía aquella extraña pleitesía pues mi robustez y mi semilla aclamaban y esperaban una digna doncella de compañía. Por estas razones ya mencionadas mi señora madre compartió con su señor del Nido diversas palabras.

“Hijo mío, fuerte es tu semilla, por lo que vuestra hombría es bien merecida a vuestra edad. Ya no sois un niño, pues bien maduro estáis. Agradaseme en demasía que vuestra semilla aflorara en una joven dama pues en estos tiempos que corren no podemos arriesgarnos a que el nombre de Arryn no perduré eternamente.” Dijome mientras apuraba a largos tragos el preciado elixir lácteo.

“Madre, sabido por todas las doncellas de Nido es que ya no soy ningún crío, pero pedirme que entregué como regalo mi semilla es como decirle a los 7 que os rindan pleitesía. Pues no hay doncella ni habrá que con mi digna y honorable estirpe se pueda comparar.” Con este último cruce de opiniones encontradas mi señora madre prometiome que haría lo que en sus manos cupiese para encontrar a una dama que dignificase mi compañía por mínimo que fuese.

Bien sabido era que la casa Tyrell disponía de una hija casadera, Margaery se llamaba y de sus pechos y dote era común hablar; pues una unión con similar dama, mis bolsillos y mi boca llenarían ya fuese de dinero o de otras muchas mercancías que con placer las doncellas se afanaban en dar a comprender. Llegado a este punto y habiéndose presentado toda noble familia, mi señora madre hizo llamar a la joven dama para deleite de ella al vislumbrar semejante y grata noticia a sabiendas por todos que sus ojos se inundaron en el acto de felicidad y dicha tan solo soñar compartir el lecho conyugal con un humilde zagal.

“Oh… Mi amado y honorable señor” inclinose posándome sus exuberantes pechos en pos de que su señor los saludase estrechándolos entre mis manos. Me sobraron los segundos para denotar que el tamaño de sus pechos tan sólo era comparable al de su picaresca. “Desde que vuestra señora madre me informó de sus nobles intenciones la excitación y deleite son lo único en que piensa mi húmeda mente. El vacío que experimento por las noches es solo proporcional al deseo que experimento por vuestra semilla.” Relamiose para mí desvistiéndose con celeridad. Su impaciencia era mi repulsión.

“Alto. Comprendo tus carencias y tu deseo por vuestro señor, pero mi semilla no debe abastecer cualquier vulgar recipiente. Mi dignidad se vería por completo manchada y mi reputación no me precedería.” Hice cuanto pude por intentar refrenar su insaciable pasión y devoción por su señor, pero a sabiendas era una lucha imposible, esa era la reacción común en toda doncella conocida y por conocer.

“Pero… Mi amado señor, vuestra madre me comunico vuestro deseo por contraer matrimonio con tan indigna doncella como yo. Cuando la noticia a mis oídos llegó no podía creerlo, no hay mayor sueño que compartir el lecho con mi señor, toda doncella desde Dorne hasta Altojardín envenenaban mi nombre debido a la envidia. Si ahora mi señor rechazase mi compañía no podría evitar poner fin a mi vida.” Sollozome en mi entrepierna arrodillada mientras se afanaba por agitar sus mejillas sonrosadas sobre mi creciente miembro.

“Digáis lo que digáis no puedo conformarme con lo primero que se desvista ante mi, no me ablandaréis. Seguro estoy que encontraréis otro esposo, no tan honorable ni de tal satisfacción como yo, pero algún otro que a vuestro nivel esté. Ahora, marchaos de mis aposentos.”

“Mi señor, perdonadme por tan indigna compañía, a sabiendas sé que mereceros no puedo, pero moriré de la pena si no rellenáis ahora todo mi agujero.” Besome el erecto miembro sin descanso hasta que la lastima y el deber por satisfacer su insaciable y único deseo, que era satisfacerme a mi, despertaron mi compasión y clemencia. Con tan sólo la primera embestida viose en sus ojos que el placer ya no contenía. De cinco en cinco iban sus orgasmos, mientras aullaba y gritaba que solo era mía. Entre lágrimas de alegría y de gratitud se percibía el deseo de que introdujese mi semilla, pero ¡oh, no! No verá semejante recompensa tan nimia compañía por lo que antes de que mi placer, él suyo, se viese saciado, mi miembro posé en sus inexorables pechos derramando encima toda mi semilla que era insaciable e interminable.

“Báñame con tu sabiduría, mi señor, sólo os pido eso, porfiad que haré buen uso de ella” y abriome la boca hasta que hubo concluido y hubo sido aplacado mi deseo, el suyo. Terminados los placeres despidiose de mí con placentera sonrisa y eterna gratitud mientras aún relamía mi delicioso néctar. Acudiendo acto seguido a mi señora madre fui a reprender, pues mentirosa conmigo había sido, pues tal doncella equiparable a mi inexorable excelencia finalmente no había venido.

Nido de Buitres; oda de una grandeza entre las piernas

Como padre dijo, de gran linaje soy,
pero no tanto como mi honor y mi mástil.
Con boca abierta de pecho en pecho yo voy,
y mi semilla dentro de cualquier coño con mi astil.

Ocioso y con viveza a la plebe hago volar,
y la puerta de la Luna con ansia los ve llegar.

De Invernalia, Dorne o Desembarco,a todos hago temblar.
Y como un gigante implacable, uno a uno haré desmontar.

Oye estas palabras, agraciado tú eres,
Pues mi tiempo y mi ánimo invertidos están.
Con vacío y zozobra en estos enseres,
trasciendo a los cielos cual Leviatán.

Por petición de Lord Pene subo estos versos que un señor del Nido agradecido compuso para sus seguidores mas fervientes =)

lunes, 9 de enero de 2012

Nido de Buitres; historia de una grandeza entre las piernas

Manifiesto de Robert Arryn:

Aun siendo un tierno infante a mis ocho años, cuento ya con el delicado tacto y con la infame experiencia de aquel que palpa un pecho por millonésima vez. A mis manos venid putas con pechos, amamantadme, dadme el fruto de vuestros senos turgentes. Yo, a su vez, me comprometo firmemente a no despreciar ni derramar una sola gota con el fin de satisfacer vuestros deseos; que son, evidentemente, complacer a vuestro único y verdadero señor del Nido de Águilas y servir con complacencia y anhelo los designios de mi voluntad, que empiezan desde mi alumbramiento hasta el fin de vuestros días so pena de atravesar la puerta de la Luna.

Sólo hay verdad mas inexorable que la muerte, y leídas mis anteriores palabras sabed que a esta me refiero. Pues he te aquí las hazañas de mi grandeza, las que han hecho de este vástago señor vuestro señor.

Día aburrido, longevo y común. Hileras de gentío apiladas para aclamar a su señor del Nido como a su único y legítimo señor. No por ello la piedad y clemencia surgieron en mi; pues implacable como la gravedad su fin vieron próximo al no complacerme con leche alguna usufructo de una más que posible gestación que me pertenece por derecho. Sólo una única pueblerina pudo gozar del privilegio que es disponer de mi compañía como de la buena ventura de salir con vida.

Tras cinco "caídas" tan vertiginosas como usualmente jocosas llegó la última de las afortunadas en desfilar por la gran sala que precede a mi amada puerta de la Luna. Sentado, víctima del deleite, no esperaba nada más que no fuese ver a esa criatura precipitarse hacia el inexpugnable vacío. Sus gritos, lloros y lamentos sólo conseguían excitarme y producirme alterados temblores tántricos que debatían por aflorar. Pese a todos sus esfuerzos por salir indemne de tal trágico a la par que placentero fin; únicamente la grandeza y la exuberancia de sus descomunales pechos consiguió alterar mi ánimo por verla descender hacía la mas honda superficie.

"¡Alto! Tú" señale jadeante hacia el enorme bulto que sobresalía entre tanto hollín acumulado y exceso de harapos.

"¿Sí?, mi amado señor" arrodillose ejercitando los brazos hacia sus pechos para hacerlos destacar más aún si fuese posible.

"Acércate, mujer, ¿cómo os llamáis?" palpe sus protuberancias con mano diestra y ligera logrando el resultado esperado al tratarse de mi inexorable presencia. En un ataque de fogosidad e impaciencia lanzó un alarido que no podía significar otra cosa sino su acelerada excitación y evidente humedad.

"Alex Libros, mi señor" su humedad pronto paso a convertirse en agitaciones compulsivas sin muestra ni señal de dominio alguno. "Deseo que me toquéis... Más".

"No lo haré porque vos lo pidáis. La plebe no consigue ablandarme. ¡Oh, no, no a mi! Sino fuese por la inexorable grandeza de vuestros pechos ya habríais compartido idéntico y fatal desenlace que el resto. Pero no puedo permitir que se desaproveche semejante tamaño en tal nimia empresa en la que cualquier salvaje puede ocupar vuestro lugar." Sin haber acabado mis palabras toda ella carecía ya de ropa y tocándose sin aliento se agitaba sugerentemente en pos de excitar a su señor. Con pechos en boca me afane en succionar todo cuanto me cabía ansiando poder gozar de una garganta mas profunda para tal noble tarea.

Sus tibias manos desabrocharon el nudo que ataban mis ropajes despojándome prestamente de ellas con el fin de hallar consuelo en mi inexorable pozo de sabiduría y semen.

"Azótame con tu semilla en la cara y pechos, quiero sentir toda tu hombría" arrodillose para su señor alzando la cara hacia mi mástil instándome a que la golpeará con él.

"No. Yo soy tu señor, si quieres al menos ten la decencia de pedirlo como es debido"

"Por... Favor... Azótame hasta que revientes" reverenciose con los ojos en blancos consumidos por el deseo.

"Eso está mejor" Dedicando una de mis mas exquisitas sonrisas vertí mi inexorable semilla en sus pechos haciendo que por fin estos emanasen la leche tan merecida que ansiaban y llevaban esperando tanto tiempo. Cuando mi placer hubo concluido ella entre risas de alegría y de gratitud se despidió de su señor no sin antes pedir su permiso para retirarse. Y sin el peso que a tesón antes me acontecía, famélico acudí al lecho no sin antes haber saciado mi voracidad lechal.


De vuestro señor Robert Arryn dedico estos párrafos a una agradecida seguidora =)